Sunday, May 14, 2006
Más allá que Brasil sea el gran favorito para alzarse con una nueva copa, no deja de asombrar la dinámica de sus autoridades culturales para convertir el hecho deportivo en un suceso educativo. A contramano de esa visión tan feminista y estrecha (del tipo: "el fútbol es para los hombres"), el ministro Gilberto Gil, ya de por sí una figura rutilante de la administración Lula, viene insistiendo sobre un calendario "paralelo" al Mundial.
Hace unos días en Río se inauguró una muestra de artistas alemanes llamada "Fútbol, Disenho sobre fondo verde". El programa es parte de una acción que puede ser vista en el siguiente link:
Para conocer el pensamiento de Gilberto Gil al respecto también se puede recurrir a la siguiente sección:
Y quizá para aumentar las polémicas, los brasileros han decidido mostrar al jugador argentino Grafite como ícono de intolerancia. Se recordará el incidente protagonizado por el deportista, en ocasión de haber sido expulsado de un juego, no sin antes llamar de "macaco"(mono) a un jugador rival.
Indigna la perspectiva de esta decisión, de alguna manera, ya que para los brasileros el ícono de lo políticamente incorrecto es un jugador argentino, que absolutamente fuera de control, repitió tal vez un comentario desgraciado, pero no tan distinto al de miles de jugadores brasileros en cualquier estadio del país.
El eje del mal (futbolístico), para los brasileros, son los argentinos. Y en este caso no hay que defender ni atacar: así son los países subdesarrollados. Primitivos, irresponsables, esquizofrénicos.
Quizá los espacios de discusión alguna vez sean tribunas del pensamiento y no simplemente acciones de marketing.
Cuántos imbéciles como el jugador Grafite?
Pero también cuántos otros imbéciles como el curador brasilero que lo cree un ícono del mal?

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