Wednesday, May 03, 2006

Sostiene Luis Abrego Convidado de Luxe


Qué bueno hablar de fútbol porque en Argentina este deporte ha pasado de ser una actividad física a una actividad discursiva. Así, poco importa si la selección juega bien (pocas veces) o juega mal (casi siempre) si no si los argentinos somos capaces de ganar la discusión con nuestros eventuales rivales/interlocutores. Los partidos/polémicas se plantean en diversos escenarios: táctica, jugadores convocados, estilo de juego y actitud del técnico. Estos son ítems donde la unanimidad es una quimera y donde nos mareamos no con gambetas sino con palabras.
Supongo que hay otros países donde algo de esto también debe pasar, pero en Argentina, país decidor por antonomasia, esto es como una gran batalla verbal, donde las ironías duelen como un indirecto dentro del área.
Para el Mundial, obviamente, los políglotas de la pelota se exacerban y la tensión aumenta según la creciente sensación de inseguridad que exhibe la defensa o el arquero. Se apela, entonces, al exabrupto como al foul en mitad de cancha, con el triste consuelo de detener así el avance de los volantes contrarios. La resignación apenas alcanza para apelar a un rapto de ingenio y lucidez que nos haga encontrar la frase perfecta, la palabra ideal con la cual conjurar los argumentos de los necios y gritarles -en la cara- un gol sobre la hora.

abregotxt@yahoo.com.ar

Português

Que bom falar de futebol porque em Argentina este esporte passou de ser uma atividade física a uma atividade discursiva. Assim, pouco importa se a seleção joga bem (poucas vezes) ou joga mal (quase sempre) se não se os argentinos somos capazes de ganhar a discussão com nossos eventuais rivais/interlocutores. Os partidos/polêmicas se propõem em diversos palcos: tática, jogadores convocados, estilo de jogo e atitude do técnico. Estes são itens onde a unanimidade é uma quimera e onde nos mareamos não com jogadas senão com palavras.
Suponho que há outros países onde um pouco de isto também deve passar, mas em Argentina, país falador por antonomásia, isto é como uma grande batalha verbal, onde as ironias doem como tiro livre dentro da área.
Para o Mundial, obviamente, os poliglotas da pelota se exacerbam e a tensão aumenta segundo a crescente sensação de insegurança que exibe a defesa ou o arqueiro. Apela-se, então, ao exabrupto como à infração no meio de campo, com o triste consolo de deter assim o avanço dos volantes contrários. A resignação mal atinge para apelar a um rapto de talento e lucidez que nos faça encontrar a frase perfeita, a palavra ideal com a qual conjurar os argumentos dos néscios e gritar-lhes -na cara- um gol sobre a hora.

Links to this post:

Create a Link

<< Home